La autoestima

La autoestima es el resultado de la evaluación que hacemos de nosotros mismos, como nos valoramos basándonos en el respeto que mostramos hacia nosotros mismos.

Si tenemos una baja autoestima, difícilmente vamos a poder valorar nada más en la vida, viviremos siempre fingiendo una falsa apariencia para intentar encajar en lo que otro espera de nosotros que, sin duda, nos llevará la infelicidad.

A todos nos llegan momentos y temporadas en las que estamos más apagados o desilusionados, sea por el motivo que sea. Es importante identificarlos y actuar en consecuencia para no dejar que nos engulla esa espiral de pasividad, dejadez e inactividad.

Evidentemente, siempre van a haber días buenos y días malos, lo que importa es que actitud escogemos ante ellos y que recursos tenemos para combatirlos.

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Cultiva tu autoestima día a día

Nuestra autoestima debe cultivarse día a día e ir integrando toda la evolución que nuestra consciencia adquiera con el aprendizaje. No podemos establecer el cuidado de la autoestima como algo mecánico, ya que en el mundo del autoconocimiento, las emociones son un flujo de información constante, incluso cuando creemos que las hemos dominado, nos sorprendemos a nosotros mismos con un nuevo reto que la vida nos trae.

Los seres humanos nos dejamos llevar e influenciar por las opiniones de los demás, y en el peor de los casos, llegamos a identificarnos con esas opiniones e incluso las hacemos nuestras.

La autoestima de cada persona se debe basar en su bienestar, físico, mental y espiritual. Nadie debe venir a decirnos como vestir, o pensar, cuál es nuestro peso ideal, ni como debamos actuar en ninguna situación. Es un grave error, otorgarle a alguien el poder de minar nuestra autoestima.

Dejar que esas palabras nos condicionen e interfieran en nuestro bienestar para arrastrarnos a un pozo de inseguridad e infelicidad.
En realidad los únicos responsables somos nosotros, ya que nadie tiene poder sobre nosotros si no se lo otorgamos.

Autoestima y salud mental

Desgraciadamente, en muchas ocasiones, la gestión emocional nula y la falta de autoestima conducen a otros caminos que pueden acabar desembocando en enfermedades mentales como la depresión.

Esa falta de autoestima tiene, a su vez, repercusión en nuestro descanso, en nuestras células, y en general, en una gran falta de energía. Muchas de esas personas, presentan dos rasgos principales que definen un protocolo identificativo rápido: Son personas que se dejan manipular con facilidad y/o, son personas con una nula capacidad empática.

Es necesario pedir ayuda para no quedarnos en esa vorágine de dolor y sufrimiento al que nuestra mente nos puede llevar en esa situación. Para elevar nuestra autoestima, debemos tener en cuenta que el único que puede producir ese cambio transformador en nosotros, es uno mismo.

Todo cambio evolutivo parte de la autoobservación, sin ella no podremos encontrar el camino que pueda llevarnos a comprender como reaccionamos o asimilamos los diferentes procesos mentales y emocionales en los que nos vemos envueltos durante nuestra vida.

Mantén tu autoestima y mantendrás el equilibrio

Que debemos hacer para que nuestra autoestima posea una base sólida y se adapte a todos los vaivenes de la vida, esos que incluyen: trabajos, vecinos, compañeros, hijos, parejas, familia…

El primer principio de la autoestima es querernos por encima de todo. Si no aprendemos a aceptarnos, comprendernos y perdonarnos, nunca lograremos que nuestro amor por nosotros mismos sea verdadero.

Y para conseguir esto, que a priori puede parecer relativamente fácil, necesitamos sentir lo mismo por los demás. Si no amamos a los demás, los aceptamos, y los comprendemos y perdonamos, siempre econtraremos algo en ellos que nos hará sentir mal y acabará reflejándose en nuestra autoestima.

Estaremos encadenados en la rueda del juicio, de la superioridad, formaremos parte de esos seres que miran el exterior, lo juzgan por su valor y nunca se percatan del corazón que hay detrás de todo eso tan efímero a lo que ellos le otorgan tal importancia.

Nuestro equilibrio se nutre del autoconocimiento, de la aceptación de los días difíciles y el saber reflexionar, callar y elevarse para entender lo que es realmente la vida.

Sin autoconocimiento no hay autoestima

No debemos confundir conductas ególatras o narcisistas con lo que es realmente la autoestima. No necesitas sobresalir por encima del resto, solo autoconocerte, valorarte y aceptarte como eres.

La autoestima no es competitiva, y su finalidad no es otra que mantener un equilibrio que nos guíe en los momentos más complicados de nuestra vida.

Sobre todo debemos ser conscientes del poder de nuestras palabras sobre otras personas y no proporcionarles nada que no sea tranquilidad y autoconfianza, estamos obligados a ser asertivos sin obviar nunca la verdad.

Cuando más se aleja el ser humano de los estereotipos fijados por la sociedad y busca en su interior, más se acerca a la realidad de su ser y su evolución.

Nos educan fijando unos patrones de comportamiento y pensamiento que nos dirigen a la anulación de la esencia existente en cada uno de nosotros.

Sabemos que no es fácil entender y establecer un autoconcepto con el que nos identifiquemos de manera objetiva, pero en esa elaboración reside gran parte del descubrimiento sobre nosotros mismos que nos ayudará a conocernos un poco más cada día.

Y nada de lo que aceptemos sobre nosotros mismos puede no ser cierto, porque de esa manera estaremos aceptando un personaje que nos representa a base de mentiras creadas para satisfacer al ego.

Está en nuestras manos elegir un camino de consciencia y autoconocimiento que nos lleva hacia una evolución que parta de la comprensión y la compasión.

Iyari.
Instituto de Chamanismo Evolutivo®

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