Las leyes universales

Las leyes universales son aquellos principios que fueron recogidos en el Kybalión (1908) libro escrito por Los Tres iniciados que nos trae las enseñanzas de Hermes Trismegisto, filósofo, alquimista y profeta, al que muchos historiadores sitúan en el periodo helenístico de Egipto.

Hermes fue un ser que conectó con planos elevados de sabiduría y formó parte de las escuelas de misterio de Egipto. Sus escritos, al igual que muchos otros, han pasado a formar lo que nuestra sociedad (dentro de su ignorancia) ha categorizado como «esoterismo» (término utilizado peyorativamente por aquellos que desconocen su verdadero significado) cuando su etimología nos lleva a descubrir que se refiere al conocimiento interior del ser humano.

A lo largo de los siglos han habido diversos resurgimientos de las artes herméticas, principalmente, en los campos de la alquimia, la astrología y la magia. El término «Hermeticum» deriva de la palabra griega «Herma», que significa ‘piedra’. El primer uso conocido de la palabra se encuentra en la literatura griega ática durante el siglo V a.c., sin embargo, se desconoce el origen de esta palabra; algunos creen que está relacionado con la palabra hebrea para ‘entero’ o ‘sin cortar’.

Diversas fuentes sitúan a Hermes como la encarnación del dios egipcio Thot, que era el dios de la sabiduría y el referente de los magos. La filosofía hermética se originó en el antiguo Egipto por las enseñanzas recibidas de los Atlantes y enfatiza la importancia del autoconocimiento, la espiritualidad, el misticismo y la ciencia.

Entre los textos atribuidos a Hermes encontramos el Corpus Hermeticum, obra que recoge las principales creencias del Hermetismo, la Tabla de Esmeralda, primer referente de la alquimia, llegado a ser traducido por Isaac Newton. También se le atribuyen los diálogos de Asclepio y el libro de poemas «Poimandres».

En este artículo nos centraremos en los 7 principios (o axiomas) herméticos, también reconocidos como las 7 leyes universales debido a su trascendencia atemporal.

leyes universales

Leyes universales: 1. Principio de Mentalismo.

«Todo es mente, el universo es mental”. El Kybalión

Bajo mi punto de vista, este principio refiere a un concepto de unidad indivisible comparable al Brahmán del hinduismo. Partimos de que todo se encuentra en la mente, en ella están las puertas a todo lo que existe, ya sea en este plano físico o en los planos etéreos. El ser humano tiene las llaves a todo lo que puede ser visto o creado, siempre relativo a su vibración. También ese concepto de mente universal, nos sitúa como parte de ella, y, por lo tanto, con la capacidad latente de la creación y el conocimiento en el plano físico.

Leyes universales: 2. Principio de Correspondencia.

«Como es arriba es abajo, cómo es abajo es arriba». El Kybalión

Entiendo este principio como la muestra de la conexión entre lo que sucede en nuestro interior (mente, emociones) y nuestro exterior (cuerpo físico). Podemos situarlo en un concepto vibracional y entenderemos mejor por qué se acercan ciertas personas a nosotros o cuál es el motivo de que critiquemos ciertas cosas o personas que reflejan exactamente aquello que no nos gusta, pero que somos incapaces de ver nosotros mismos (ley del espejo).

Leyes universales: 3. Principio de vibración.

«Nada está inmóvil: todo se mueve, todo vibra». El Kybalión

Quizás la comprensión de este principio es una muestra de lo cercana que está la ciencia a la espiritualidad. Analizando las manifestaciones de la materia a nivel atómico, donde una vez más, nos lleva a términos de vibración. Nada permanece en reposo, al igual que en la materia, que cambia su estado a expensas de su vibración. Nuestro espíritu también está siempre en continuo movimiento, formando parte de la vibración infinita del todo.

Leyes universales: 4. Principio de polaridad.

«Todo es doble; todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son semi-verdades; todas las paradojas pueden reconciliarse». El Kybalión

Así es, el principio de polaridad nos hace comprender la dualidad y el equilibrio. El camino de la armonía reside en encontrar el equilibrio entre los dos extremos. La dualidad es una muestra de la unidad: masculino y femenino, frío y caliente, luz y oscuridad, amor y odio, el bien y el mal… Todo pertenece a lo mismo, todo es igual en naturaleza y al mismo tiempo se encuentra separado por términos de vibración.

Leyes universales: 5. Principio de Ritmo.

«Todo fluye y refluye; todo tiene sus períodos de avance y retroceso; todo asciende y desciende; todo se mueve, como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha, es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda; el ritmo es la compensación». El Kybalión

Todo fluye en una constante oscilación. A su vez, se encuentra en constante cambio y movimiento. Ninguna fase se perpetúa en la vida del ser humano. Al igual que la marea sube y baja, subir a una montaña supone un ascenso que luego dará paso a un posterior descenso. El proceso de la respiración es un buen ejemplo, inspiración y expiración. La creación y la destrucción, manifestados en los procesos de la tierra y el ser humano.

Leyes universales: 6. Principio de causa y efecto.

“Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo ocurre de acuerdo con la ley. Azar no es más que el nombre que se le da a la ley no reconocida; hay muchos planos de causalidad, pero ninguno escapa a la ley.” El Kybalión

El principio que define la causalidad como la generadora de situaciones en este universo. Todo lo que sucede genera una energía manifestada posteriormente, a lo que llamaremos efecto. Aquellos quienes comprenden las leyes universales aprenden a interpretar la magnitud de sus actos y su repercusión como parte del aprendizaje de la vida. Podríamos establecer un paralelismo con los conceptos de Pratītyasamutpāda (Budismo) y el Karma (Hinduismo).

Leyes universales: 7. Principio de generación.

La generación existe por doquier; todo tiene su principio masculino y femenino; la generación se manifiesta en todos los planos”. El Kybalion

El género define el principal impulso de la vida, son los principios masculino y femenino los que generan y regeneran para llegar a la creación. Estos conceptos se pueden trasladar a los términos orgánico, mental y espiritual. El principio de generación define la energía que contiene todo aquello que existe y que fluye mediante sus dos géneros (presentes en cada emanación de existencia). En otras escuelas filosóficas supondría el Ying y el Yang (Taoísmo) o Shiva (masculino y símbolo de la destrucción) y Shakti (femenino y símbolo de la creación) dentro del Hinduísmo.

Iyari.
Instituto de Chamanismo Evolutivo®

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